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Sientes la aflicción en tu interior...
Sientes coo se abre la herida...Sientes como caen sobre ella las lágrimas ácidas de tu desesperación,
como escuece y duele hasta hacerte retorcer de sufrimiento.
Y te la agarras, la aprietas, la desgarras con las uñas del miedo y la locura.
Quieres borrarla, quieres que desaparezca, que cicatrice con el tiempo...
Sin embargo, antes de eso, deseas con toda tu voluntad que infecte y corrompa,
que enferme tu carne. Que envenene tu mente, que consuma tu alma.
Porque no querrás vivir con ello en las memorias. Cuando sane, prefieres estar muerto...
Prefieres haber olvidado el calor, el afecto, la esperanza.
Prefieres que tan solo te mantenga vivo el hecho de respirar y que te lata el corazón,
ahora... Negro y muerto. Como tus sueños...
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